Al finalizar el siglo XVIII y durante buena parte del siglo XIX,
los viajeros románticos, se encargaron de difundir la leyenda
negra filipina. También la villa se vio involucrada en esta
carrera de dislates, y lo que los escurialenses durante siglo denominaron:
Cruz de término de la Fresneda, Cruz de Navaarmado, Cruz
de la Rondadera, por influencia de aquellos viajeros, se pasó
a denominar: Cruz de la Horca. Difícil es luchar contra los
mitos, pero que nadie lo dude, en 1.565, Felipe II, mando construirla
y situarla, allá donde el termino de El Escorial, confluía
con La Fresneda.

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