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| INTRODUCCIÓN |
Al Noroeste
de la Comunidad de Madrid, a medio centenar escaso de kilómetros
de la capital del Estado, excelentemente comunicado por carretera
y ferrocarril con la citada ciudad, sobre una pequeña loma
cerrada por el rio Aulencia de un lado, y del arroyo de Lavar por
otro, aproximándose con pereza de siglos a las estribaciones
montañosas de Abantos, Machotas, y Malagón, y dominando
de forma completa la Nava de La Herrería, pervive desde
hace unos ochocientos años, nuestro Escorial, pequeña
comunidad, de impresionante marco espacial, en cuyas entrañas
han crecido dos extraordinarios hijos: El Monasterio de El Escorial,
y el municipio de San Lorenzo de El Escorial. Dos grandes enclaves,
a los que El Escorial les entregó parte de su grandeza y
cuanta belleza pudo atesorar, constituyendo con ellos, ese paisaje
de valor universal, que de una forma u otra identifica lo escurialense. |
| ORÍGENES |
Aunque la
tradición más añeja
de El Escorial, nos habla de restos de colonización romana,
y sirve para apoyar esta tésis, la existencia de algunos restos
de calzada, en el actual camino que une El Escorial con Zarzalejo,
y la toponimia del entorno, en ocasiones nos pone en relación
con nombres de origen árabe, todo hace pensar que el primitivo
origen de El Escorial, está relacionado con el proceso reconquistador
del siglo XI y repoblador del siglo XII, época en la que por
razones fundamentalmente ganaderas, el espacio en que nuestro pueblo
se localiza, se vería poblado por una mínima comunidad
aldeana, que poco a poco se fijaría en el espacio y término
que actualmente ocupa nuestra localidad. |
| EL ESCORIAL EN
EL SIGLO XVI |
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En
el marco del sexmo de Casarrubios, y tomando como referencia la normativa
legal de la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia, viven y trabajan
en el término de El Escorial,
en la primera mitad del siglo XVI, un centenar de labradores y campesinos,
que subsisten en buena proporción del cultivo de sus propiedades
y de las prácticas comunitarias. Este labrador autónomo
e independiente, se sentirá amenazado de algún modo por
las actitudes de la monarquía del emperador Carlos V, y como
un miembro más de la Tierra Segoviana, intervendrá
en la Guerra de las Comunidades, sufriendo primero la derrota
y más tarde una dura represión en la que se vieron
implicados, un total de 72 vecinos, entre ellos siete mujeres.
Pero
la gran página de la Historia se abrirá para El Escorial,
en lugares muy lejanos de su entorno, en tierras francesas, y más
concretamente en San Quintín. Allí tras la batalla, Felipe
II, desarrolla la idea de construir un monasterio, y el 15 de abril
de l561, escribe al padre general de la orden Jerónima y le
dice:
" Sabed que en reconocimiento de la vitoria que nuestro señor fue
servido darme el dia de Sant Lorençio, del año pasado de l.557,
tengo determinado de edificar y doctar un monasterio". |
Decidida
la construcción,
el monarca buscará el lugar idóneo para su edificación,
y sin descender a detalles sobre la elección de sitio, lo encuentra
en el extraordinario paraje escurialense, donde la naturaleza, la luz,
el agua y su vegetación, se convinan de forma
tan mágica, que de un modo u otro impresionan al gran monarca,
y es en aquel momento, cuando del primitivo Escorial, engendrá en
su seno a su primer gran hijo EL MONASTERIO DE EL ESCORIAL. |
El nacimiento de El Monasterio,
genera cambios trascendentales en el seno de la pequeña aldea, que en pocos meses, abandonará
su tranquilidad ancestral, para verse sumida en un proceso de cambios
rápidos y urgentes. Así, su marco espacial será
transformado, como tambien su ejido, y su dehesa boyal, y lo que es
más importante, sus campos abiertos de siglos, se comienzan
a cerrar. Pero es que ademas, el municipio se puebla de laborantes,
procedentes de todos los rincones de Europa, y el dinero, siempre escaso
y alejado de las manos campesinas, comienza a sonar en sus bolsas,
al tiempo que los mesones y tiendas se hacen insuficientes, y nada
de lo tradicional sirve para explicar lo que está
pasando. |
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Es
ahora cuando la comunidad de aldea, se convierte en Villa, por
una sencilla razón, y es que las
normas legales que estructuran la Comunidad de Villa y Tierra de
Segovia, no sirven para hacer frente a la problemática diaria
de la construcción de un Monasterio, y es preciso crear en
El Escorial, un territorio de Realengo, que dependiendo directamente
del prior del Monasterio e indirectamente del Rey, tenga un responsable único:
el Alcalde Mayor, encargado de administrar la vida diaria del lugar
y de aplicar justicia. |
El
viejo Escorial se engalana con un nuevo Ayuntamiento, un Hospital
Real para laborantes, grandes casas para los funcionarios reales,
apertura de nuevas calles, edificación de notables fuentes
y sobre todo es el momento en que se construye una nueva Iglesia,
la actual de San Bernabé. En una palabra, los años
de l.562 a l.598, constituyen la etapa de máximo esplendor
en la historia urbanística de nuestro pueblo, que inexorablemente
se acompañó de la ruptura total del tejido económico
social tradicional, puesto que a partir de la entronización
de los monjes en el Monasterio, los habitantes de El Escorial,
destruida en parte su fuente de riqueza ancestral, se convierten
en servidores, de su gran patrono: El Monasterio. |
| LOS
SIGLOS XVII Y XVIII |
Los tiempos
de cambios cesan con la muerte del Rey fundador, y el siglo XVII,
será la etapa
de sedimentación y reposo que permita digerir las transformaciones
impuestas en una Villa, que depende para casi todo de su superior
jerárquico, el Monasterio, y de su prior, personalidad que
en última instancia establece y señala, quién,
cómo y cúando trabaja, una población empleada
casi en su totalidad al servicio de los religiosos del monasterio
escurialense. |
La
situación descrita, con
cambios que no son del caso reseñar aquí, se mantiene
hasta la segunda mitad del siglo XVIII y más concretamente
durante el reinado de Carlos III, momento en que se hace patente
la necesidad que los cortesanos del Rey tienen, de viviendas propias,
para instalarse cerca de la Corona, durante las jornadas que Carlos
III pasa en su palacio del Monasterio. |
Los
monjes jerónimos
con mucho de soberbia y poco de reflexión impediran la construcción
de edificios con márgenes suficientes de libertad para sus
propietarios, lo que conducirá
a que la Corona, utilizando un motivo tan baladí como la
apertura de un mesón en el Sitio, y empleando para sus intereses
a la Villa de El Escorial, promueva un ruidoso pleito, en el que
se enfrentaran El Monasterio y nuestro municipio, por el reconocimiento
de la propiedad del suelo en el que se había de establecer
el citado mesón, con el arbitraje superior, de la Corona,
quien en última instancia se apropiará del terreno
en discusión, cuando se demuestre que el lugar elegido para
la instalación de la nueva taberna, eran baldios, y por
tanto pertenecientes a la institución monárquica.
Desde este momento, la Corona promoverá cambios administrativos de importancia,
a costa del Monasterio y de El Escorial, centrados en la desaparición
de la figura del Alcalde Mayor, la creación del cargo de Gobernador de
El Real Sitio, y la configuración de un marco territorial propio, para
el nuevo enclave poblacional puesto en marcha. Nacía así, no sin
graves dificultades, el miembro más joven de la tierra escuarialense:
el municipio de San Lorenzo de El Escorial. |
| UNA HISTORIA
COMÚN |
Con la
pujanza de la juventud, San Lorenzo de El Escorial inicia su aventura,
pronto truncada por una guerra como la de la Independencia, la
cual supondrá para El Escorial,
dado sus hechos de armas, el honroso titulo de Leal, preámbulo
obligado a los peores años de nuestro municipio, nunca debido
a la fuerza con que se desarrolla San Lorenzo de El Escorial, si
no a los cambios que en el núcleo monástico escurialense
impondrá
la exclaustración de los jéronimos, y la posterior
desamortización de todos sus bienes.
Y es que el segundo tercio del siglo XIX supone la transformación radical
del modo de vida habitual de la población escurialense, toda vez, que
desde l.836, ya no hay monjes a los que servir, ni propiedades religiosas que
trabajar, puesto que la Corona, heredera de los bienes de los monjes jerónimos,
abandona en buena proporción la explotación de la tierra y no realiza
inversión alguna, que permita el empleo de la mano de obra. Por otra parte,
la desamortización de las propiedades comunales, complemento obligado
del trabajo de los campesinos escurialenses son puestas a la venta en pública
subasta, y con la apropiación individual, llegará la cerca, y con
ella, la pobreza y la despoblación del viejo Escorial. |
Sin
embargo, en los peores momentos, cuando el empobrecimiento es
mayor, y cuando la miseria y la desaparición
total parece ser el destino de la vieja adegaña Robledana,
El Escorial, recuperará su ansia de supervivencia y aunque
vea desaparecer a vecinos cargados de Historia, como Navalquexigo,
Valmayor y Peralejo, El Escorial, aguantará lo suficiente
para que el tendido ferroviario primero, el tren más tarde,
y el jugoso dulzor del Chocolate, le pongan en condiciones de mostrar
al mundo, el primero de sus grandes hijos: El Monasterio de El
Escorial. |
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Apoyándose
en la gran obra filipina, y en el gran marco natural en el que
se inscribe nuestro pueblo, los habitantes de El Escorial, de los
primeros años del siglo XX, solo
tuvieron que esperar que el tren llegase con viajeros, para continuar
haciendo lo que tradicionalmente habían hecho, prestar sus
servicios, y mostrar la grandiosidad de lo que les rodeaba. Y lo
hicieron tan bien, que pronto su supervivencia estuvo asegurada. |
| EL ESCORIAL HOY |
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Con
la distancia que a los problemas dan los años, El Escorial, se nos muestra
hoy, como un municipio orgulloso de que su nombre acompañe
y complete la denominación de otros dos enclaves crecidos
y desarrollados en su marco, al tiempo que se muestra receptivo
a todo aquello que de algún modo pueda engrandecerle, siempre
que en ningún momento rompa la armonía y equilibrio,
que el viejo Escorial, pacto con su etimología. Y es que
el futuro de nuestro municipio sigue estando escrito en el mismo
lugar que su origen: en la naturaleza. |
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