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En el camino que llevaba a El Campillo, en pleno ejido San Sebastian
y en las eras del mismo nombre, el año 1.586 el concejo de
El Escorial, decide la construcción primero de una fuente
y después de un gran pilón. La obra, realizada por
el cantero Gonzalo Hernández, se concibe
como una estructura compuesta de dos cuerpos principales. El inferior
compuesto de tres hiladas de sillares regulares, disponían
de dos caños de hierro fundido embutidos en unos salientes,
cerrándose este cuerpo por una línea de imposta que
se prolonga en forma de cornisa. El cuerpo superior lo constituye
un frontispicio triangular, en el centro del cual se encuentra labrado
un escudo en el que aparecen labrados dos leones y dos castillos
enfrentados. Coronando el frontispicio tres dados, sobre el que
se emplazan las peanas de las bellotas. Esta fuente, símbolo
de lo escurialense se localiza hoy en la Avda. de la Constitución
y más concretamente en el lugar donde existió la antigua
fuente de Navaarmado, hoy desaparecida.

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