
En el marco del sexmo de Casarrubios, y tomando como referencia
la normativa legal de la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia,
viven y trabajan en el término de El Escorial, en la primera
mitad del siglo XVI, un centenar de labradores y campesinos, que
subsisten en buena proporción del cultivo de sus propiedades
y de las prácticas comunitarias. Este labrador autónomo
e independiente, se sentirá amenazado de algún modo
por las actitudes de la monarquía del emperador Carlos
V, y como un miembro más de la Tierra Segoviana, intervendrá
en la Guerra de las Comunidades, sufriendo primero la derrota
y más tarde una dura represión en la que se vieron
implicados, un total de 72 vecinos, entre ellos siete mujeres.
Pero la gran página de la Historia se abrirá para
El Escorial, en lugares muy lejanos de su entorno, en tierras francesas,
y más concretamente en San Quintín. Allí tras
la batalla, Felipe II, desarrolla la idea de construir un monasterio,
y el 15 de abril de l561, escribe al padre general de la orden Jerónima
y le dice:
" Sabed que en reconocimiento de la vitoria que nuestro señor
fue servido darme el dia de Sant Lorençio, del año
pasado de l.557, tengo determinado de edificar y doctar un monasterio".
Decidida la construcción, el monarca buscará el lugar
idóneo para su edificación, y sin descender a detalles
sobre la
elección de sitio, lo encuentra en el extraordinario paraje
escurialense, donde la naturaleza, la luz, el agua y su vegetación,
se convinan de forma tan mágica, que de un modo u otro impresionan
al gran monarca, y es en aquel momento, cuando del primitivo Escorial,
engendrá en su seno a su primer gran hijo EL MONASTERIO DE
EL ESCORIAL.
El nacimiento de El Monasterio, genera cambios trascendentales
en el seno de la pequeña aldea, que en pocos meses, abandonará
su tranquilidad ancestral, para verse sumida en un proceso de cambios
rápidos y urgentes. Así, su marco espacial será
transformado, como tambien su ejido, y su dehesa boyal, y lo que
es más importante, sus campos abiertos de siglos, se comienzan
a cerrar. Pero es que ademas, el municipio se puebla de laborantes,
procedentes de todos los rincones de Europa, y el dinero, siempre
escaso y alejado de las manos campesinas, comienza a sonar en sus
bolsas, al tiempo que los mesones y tiendas se hacen insuficientes,
y nada de lo tradicional sirve para explicar lo que está
pasando.

Es ahora cuando la comunidad de aldea, se convierte en Villa, por
una sencilla razón, y es que las normas legales que estructuran
la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia, no sirven para hacer
frente a la problemática diaria de la construcción
de un Monasterio, y es preciso crear en El Escorial, un territorio
de Realengo, que dependiendo directamente del prior del Monasterio
e indirectamente del Rey, tenga un responsable único: el
Alcalde Mayor, encargado de administrar la vida diaria del lugar
y de aplicar justicia.
Es tambien el momento en que el viejo Escorial se engalana con
un nuevo Ayuntamiento, un Hospital Real para laborantes, grandes
casas para los funcionarios reales, apertura de nuevas calles, edificación
de notables fuentes y sobre todo es el momento en que se construye
una nueva Iglesia, la actual de San Bernabé. En una palabra,
los años de l.562 a l.598, constituyen la etapa de máximo
esplendor en la historia urbanística de nuestro pueblo, que
inexorablemente se acompañó de la ruptura total del
tejido económico social tradicional, puesto que a partir
de la entronización de los monjes en el Monasterio, los habitantes
de El Escorial, destruida en parte su fuente de riqueza ancestral,
se convierten en servidores, de su gran patrono: El Monasterio.
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