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Una historía común


Estación Renfe

Con la pujanza de la juventud, San Lorenzo de El Escorial inicia su aventura, pronto truncada por una guerra como la de la Independencia, la cual supondrá para El Escorial, dado sus hechos de armas, el honroso titulo de Leal, preámbulo obligado a los peores años de nuestro municipio, nunca debido a la fuerza con que se desarrolla San Lorenzo de El Escorial, si no a los cambios que en el núcleo monástico escurialense impondrá la exclaustración de los jéronimos, y la posterior desamortización de todos sus bienes.
Y es que el segundo tercio del siglo XIX supone la transformación radical del modo de vida habitual de la población escurialense, toda vez, que desde l.836, ya no hay monjes a los que servir, ni propiedades religiosas que trabajar, puesto que la Corona, heredera de los bienes de los monjes jerónimos, abandona en buena proporción la explotación de la tierra y no realiza inversión alguna, que permita el empleo de la mano de obra. Por otra parte, la desamortización de las propiedades comunales, complemento obligado del trabajo de los campesinos escurialenses son puestas a la venta en pública subasta, y con la apropiación individual, llegará la cerca, y con ella, la pobreza y la despoblación del viejo Escorial.

Fusión Pueblos

Sin embargo, en los peores momentos, cuando el empobrecimiento es mayor, y cuando la miseria y la desaparición total parece ser el destino de la vieja adegaña Robledana, El Escorial, recuperará su ansia de supervivencia y aunque vea desaparecer a vecinos cargados de Historia, como Navalquexigo, Valmayor y Peralejo, El Escorial, aguantará lo suficiente para que el tendido ferroviario primero, el tren más tarde, y el jugoso dulzor del Chocolate, le pongan en condiciones de mostrar al mundo, el primero de sus grandes hijos: El Monasterio de El Escorial.

Apoyándose en la gran obra filipina, y en el gran marco natural en el que se inscribe nuestro pueblo, los habitantes de El Escorial, de los primeros años del siglo XX, solo tuvieron que esperar que el tren llegase con viajeros, para continuar haciendo lo que tradicionalmente habían hecho, prestar sus servicios, y mostrar la grandiosidad de lo que les rodeaba. Y lo hicieron tan bien, que pronto su supervivencia estuvo asegurada.

Vista Arboleda

Con la distancia que a los problemas dan los años, El Escorial, se nos muestra hoy, como un municipio orgulloso de que su nombre acompañe y complete la denominación de otros dos enclaves crecidos y desarrollados en su marco, al tiempo que se muestra receptivo a todo aquello que de algún modo pueda engrandecerle, siempre que en ningún momento rompa la armonía y equilibrio, que el viejo Escorial, pacto con su etimología. Y es que el futuro de nuestro municipio sigue estando escrito en el mismo lugar que su origen: en la naturaleza.